Los buzones, y hablo de los de los portales, son, a veces, como cajas, envueltas en papel de regalo. En el mío, al rasgar el papel, me encuentro un sobre que contiene una tarjeta postal antigua, con unas líneas superpuestas a la imagen, escritas con pluma estilográfica y que después de leerlas, hacen que me pregunte: ¿Qué fue de Manuel? ¿Quién era Perla?
Y junto a la tarjeta postal, en el mismo sobre, un diminuto libro de haikus, del poeta japonés Kikaku:
Sequía del verano.
Llevando agua con mi niño,
¡qué diferencia entre nuestros hombros!
Casa de la concubina.
¿Vendrá una luciérnaga
a traerme su canción?
Abril. Muere mi madre.
¡Qué triste es para mí
cambiar de vestido!
El solitario cuelga del árbol
sus vestidos mojados.
¿Autorretrato?
Maravilla.
Una gota de lluvia ha caído en mi tintero.
Ya puedo escribir.
Kikaku. HAI KAIS. Grano de arena, Madrid & Barcelona, 1942.
GRACIAS, CONSUELO, MY FRIEND. MUCHAS GRACIAS.


